El batir de las alas de las mariposas

La magia de una foto en un museo con vida propia

Como en aquella canción de Laura Pausini, cuando la primavera o alguna de las cuatro estaciones llega de manera inesperada, tendemos a aprovechar todo aquello que esperamos de sus características. El buen tiempo parece haberse instalado por unas semanas antes del comienzo del verano y hemos aprovechado para visitar el Real Jardín Botánico e inmortalizar un museo que cada vez está más vivo y es más accesible para tod@s.

El vuelo de la mariposa

Dicen que el efecto que puede provocar el batir de las alas de una mariposa es inimaginable, dadas ciertas circunstancias. Hay muchas plantas y flores que pueden atraer su vuelo, desde el perejil a la alfalfa, pasando por los girasoles.

En nuestro paseo por el Real Jardín Botánico, hemos conseguido que una mariposa empiece a revolotear cerca de nosotros. ¿Se avecinan cambios importantes? Desconocemos si ha sido ella o nuestra presencia la que la ha llevado a parar su vuelo aquí, pero poder captar su encuentro es una auténtica delicia para los ojos y para el objetivo de la cámara.

Soledad en positivo

Aunque la encontremos sola, en el Botánico de Madrid la compañía visual es espectacular. Cualquier rincón es ‘de foto’ y ahora incorpora marcos informativos que permiten contextualizar mucho más cada especie y conocerlas al detalle.

Hay flores que son capaces de llenar por completo nuestras instantáneas sin necesidad de darle más color, sin tener que optar por zonas más pobladas.

La compañía de una flor cuando está sola

Aprovecha cuando están solas

Mira, siente, huele, vive y capta el conjunto de tus sensaciones

Con cualquier paisaje floral, es fundamental que elijamos varios planos, que realicemos pruebas y podamos jugar con los fondos que nos aporta cada ángulo. En el caso del Jardín Botánico, la variedad nos exige tiempo, pero también podemos organizar visitas en función del tiempo del que dispongamos.

Como decía Henri Matisse, “siempre hay flores para aquellos que quieran verlas”. En este caso queremos, además, guardarlas en nuestra retina, para regresar pronto a este museo vivo y poder ver en él todos los cambios de un reino vegetal que nunca deja de crecer a lo largo de toda su existencia.

Las diferentes vistas de una planta

Juega con sus fondos desde diferentes ángulos

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